El Libro del SEO y el Posicionamiento Web

Capítulo 5. Utilización orgánica de las redes sociales.

Las redes sociales tienen dos enfoques prácticos innegables (aparte de los lúdicos que todo el mundo conoce).

Por un lado, es evidente el poder promocional de las redes sociales, sobre todo, sobre los sectores más expuestos y “vulnerables” a ellas; adolescentes, amas y amos de casa (no quisiera que fuese tachado este libro de sexista, por Dios), etc. Es el enfoque B2B.

Por otro lado, las empresas crean sus telas de araña a través de redes sociales para difundir rápidamente noticias y simular estados de ánimo respecto a la empresa (a 13.000 personas le gusta este enlace, aunque los 13.000 perfiles sean míos), y generar de ese modo la ilusión de éxito sobre un producto. Es el enfoque B2C.

Pero además de todo eso, que entra dentro de lo que se ha venido en llamar “marketing relacional”, “marketing de contacto”, y diferentes etiquetas “gafapasteras”, las redes sociales son máquinas de crear enlaces, vamos, que son herramientas extremadamente potentes para el SEO, aunque tienen también muy serias limitaciones.

SEO en Facebook. Matar al hombre lobo.

Glosario:

  • Muro: Apartado donde aparecen las cosas que publicas, las que publican tus amigos y grupos a los que perteneces.
  • Amigo: Alguien a quien has pedido amistad y te la ha concedido, o viceversa.
  • Grupo: Conjunto de perfiles interesados en algo concreto, por ejemplo “A mí, mi madre también me contestaba: ni Coca Cola ni Coca Colo” o “Si cuando un agente me dice "papeles", yo le digo "tijeras", entonces ¿gano?” (los dos estrictamente reales). Lo que sus miembros publican en el grupo aparece en el muro de sus miembros.
  • Me gusta: Un botón que acompaña a cada contenido, y que hará que en tu muro aparezca que te gusta ese contenido. Esto es interesante si tu contenido contiene enlaces.

Cuando creas un enlace en Facebook, estás creando un enlace al fin y al cabo. No podrás cambiar el anchor text, pero podrás rodearlo de las claves que quieras posicionar. Google conoce a Facebook, y pondrá en su valor a esas palabras.

Cuando compartes un enlace, aparece en los historiales de tus amigos (o de los grupos con los que lo compartas). Si tienes diez amigos, has creado “espontáneamente” diez enlaces. Si tienes quinientos amigos, (el máximo que te permite Facebook para una página personal), acabas de crear quinientos enlaces.

Si tienes una página de empresa o de grupo, y te siguen dos mil perfiles, habrás creado dos mil enlaces.

Por supuesto, Facebook no “permite” que tengas más de un perfil (lo cual no significa ni remotamente que sea ilegal tenerlos). Si tienes diez perfiles con cien amigos cada uno, y compartes el enlace en todos ellos, habrás creado mil enlaces. Eso sí, las posibilidades de que Facebook te pille por actividad sospechosa, uso de la misma IP, te pida un número de teléfono de confirmación, o te haga identificar a cualquiera de tus “amigos” son enormes. Fallar en cualquiera de esas “pruebas” significa que tu cuenta se irá al garete, y con ella todo el trabajo de creación de contactos y enlaces. Esto desaconseja este tipo de prácticas, y no porque Facebook sea ningún tipo de autoridad, sino simplemente por prudencia y no arriesgarse a tirar el trabajo a la basura. A fin y al cabo, estás jugando en su campo.

Evidentemente, si tu perfil de Facebook se limita a compartir enlaces, en primer lugar, se quedará sin amiguitos rápidamente, y en segundo lugar, terminarás expulsado por spammer. Sí, tienes que tener vida social, te tienen que gustar las fotos de gatitos y tienes que compartir fotos de atardeceres y frases profundas. Te tendrás que implicar en la vida de los otros perfiles que ni siquiera conoces, felicitarles en sus momentos felices y darle tus condolencias en los momentos de tristeza. No es nada divertido, esto de ser social me produce alergia, por eso me hice informático, pero es un trago que hay que superar.

Como puedes ver, construir con el tiempo una comunidad numerosa de contactos en Facebook te dotará de un arma muy poderosa. Los efectos de una propagación de enlaces en Facebook pueden ir desde lo instantáneo (terminar de generar y propagar el enlace, y encontrar cambios en la posición de la web que estás trabajando) hasta un tiempo máximo de dos días. Está en ti el acompañar el enlace de contenido viral, de modo que por sí mismo sea susceptible de compartirse una y otra vez, eso es lo más deseable en la generación de enlaces sociales, pero obviamente, es lo más difícil.

Los efectos, como he comentado, son muy potentes en cuanto dispones de una comunidad numerosa, pero tiene un inconveniente: este arma sólo tiene una bala. La segunda vez que intentes promocionar un enlace hacia una web mediante Facebook encontrarás que el efecto es prácticamente nulo.

Por tanto, una vez crecida con mimo tu comunidad, elige muy estratégicamente y con mucho cuidado el momento y la palabra clave con la que vas a utilizarla. Sólo tienes una bala de plata, y las demás no te servirán de nada.

Posicionar en Twitter. Hacer la ola.

Glosario:

  • Timeline: Es la lista infinita de mensajes de otros usuarios a los que sigues. Es como el muro de Facebook, pero más monótono.
  • Tuitear: Publicar un mensaje. Absurdamente, tienen la limitación de 140 caracteres, heredada de los mensajes de texto de los móviles.
  • Retuitear: Publicar un mensaje que ha publicado otro, haciendo mención a la fuente.
  • Seguir (Follow): Ver los tuits de alguien.
  • Des-seguir, o dejar de seguir, o sencillamente unfollow: Eso, que dejen de aparecer los tuits de alguien en tu timeline.
  • Escribir con una arroba: Sirve para que tu mensaje sea visto por el perfil referenciado por la arroba. Ejemplo: @YonomellamoJavier yo sí creo que te llamas Javier.
  • Hashtag: Etiqueta. Pones un cuadradito delante de la etiqueta, y quien busque por esa etiqueta, encontrará tu mensaje. Ejemplo: #JaviernosellamaJavier

A nivel de tipos de relaciones, hay una diferencia fundamental entre Facebook y Twitter. En la primera, la relación básica (la “amistad”) es recíproca, aunque hay tipos de relaciones unívocas como “seguir” a perfiles importantes, grupos musicales o empresas.

Twitter es unidireccional. Tú sigues a quien te da la gana, y no depende de esa persona ser seguido por ti. Aunque es una premisa a primera vista muy poco provechosa, ya que alguien a quien tú sigues pero no te sigue a ti no te va a aportar absolutamente nada en términos de SEO, los protocolos y etiquetas que han evolucionado junto con esta red social tienen como consecuencia que, en la práctica, las relaciones sean bidireccionales.

¿A qué se debe esto? Una norma de “educación” en Twitter es que, si alguien te sigue, tú le sigas, aunque no tengas ni la más remota idea de a quién estás siguiendo. Una primera idea sería seguir a los primeros dos mil perfiles que vayan circulando por tu monitor (sí, tienes un límite de dos mil perfiles a los que seguir, no tienes límite en cuanto a seguidores, pero usando esta técnica, difícilmente podrás tener más de ese número), y esperar simplemente esa reciprocidad. Pero las cosas no son nunca tan fáciles. A pesar de que los controles de comportamiento son notablemente más laxos en Twitter que en Facebook, existen, y alguien que desatadamente se ponga a seguir a todo perfil que se le ponga a mano es rápidamente expulsado de la red.

Ya que estamos, y aunque dije que no hablaría de los aspectos sociales sino puramente de SEO, puedes ser algo más cuidadoso y elegir los perfiles a seguir de entre tu audiencia potencial. De este modo, tu mensaje, arrojado a los cuatro vientos, es más probable que encuentre el sitio apropiado para germinar.

De nuevo, si no te comportas como si fueras una persona socialmente integrada, vas a durar poco. Retuitea frasecitas insustanciales, mantén alguna conversación con alguno de tus seguidores/seguidos, ríete de las fotos de gatitos, esas cosas que hacen las personas. Si te limitas a tuitear enlaces, dejarán de seguirte y te denunciarán por spam. Y tendrás que empezar de cero.

Vale, ya has tenido la idea feliz de la semana: consigo dos mil seguidores siguiendo a mi vez a dos mil personajes, los des-sigo, (no sé como traducir unfollow, en fin...), con toda la paciencia del mundo, y vuelvo a seguir a dos mil caritas sonrientes más. Vas mal amigo, hay literalmente docenas de aplicaciones que chequean a quién sigues pero no te sigue a ti, y lo anulan de tu lista de seguidos. Vamos, que te hartarás de dejar de seguir a gente para seguir a otros mientras los abandonados por ti te abandonan para siempre.

Lo bueno de Twitter en el caso del SEO es la velocidad y la irreflexión de sus usuarios. El usuario medio de Twitter necesita de media treinta y cuatro estímulos sociales por minuto para no entrar en un estado alterado de la conciencia que se conoce como “shock por tener que verle la cara al que está en frente en lugar de mandarle un whatsapp”. Necesita tuitear lo que está comiendo, o que tiene hambre, o retuitear que @Mellamopako tiene mucha hambre, o hacerle una foto a un plato de fideos que está buenísimo, o que podría estarlo, y retuitear a todo internet que te lo vas a comer, y luego poner una cara de un gatito tiernito con el hashtag #Ohmycat.

En un contexto tan parecido al big-bang, es fácil colar mensajes con tu enlace, que aparecerán en los timelines de tus seguidores, e incluso si llegan a tener un mínimo interés, ser retuiteado compulsivamente por algunos de ellos. Resumidamente, la extensión de un tuit es asombrosa, y su poder en SEO innegable, funciona como una ola que se extiende por toda internet. El poder de Twitter no lo hace imprescindible, pero si muy aconsejable. En todo caso, y como con todas las redes sociales, tendrás que conseguir un equilibrio entre el tiempo que vas a tener que consumir con chorradas, y el beneficio conseguido.

Ah, sí, pones tu primer enlace y ves que el puñetero Twitter se ha tomado la libertad de pasarlo por el acortador de enlaces y te sale algo tipo t.co/qwerqwe. No te preocupes, tanto si le dejas a él que te acorte el enlace , como si utilizas alguno que te guste más, el acortador hará una redirección 301 hacia tu dirección deseada, con lo cual el efecto en SEO es equivalente.

Google Plus. No vale la pena para hacer SEO con esto.

Sí, a más de uno se le ha caído la mandíbula al suelo al leer semejante herejía. Efectivamente, una de las virtudes inherentes a la red social de nuestro amigo Google es que está especialmente formulada para evitar servir al SEO.

Seamos serios, después de todo lo que hemos leído, sabemos que un mundo sin SEO tendría, de media, mejores contenidos, menos contenidos orientados a encajar con calzador un enlace, y esto Google+ lo consigue de una forma muy sencilla. Mientras que en Facebook tus ocurrencias y enlaces aparecen en los muros de tus amigos, y en Twitter aparecen en los timelines de tus followers, en Google+ tu contenido es tuyo y aparece en tu perfil. Punto. No podrás multiplicar tus enlaces por el número de contactos de tu red social.

Eso no significa que sea inútil para el SEO (sí, me gusta llamar la atención con los títulos en negrita y tal), significa que hay que ser realmente social, generar contenidos de calidad e intentar que sea copiado e imitado, con sus enlaces incluidos. Como ventaja e inconveniente principales de esta red social, es que estás metido en el jardín de Google. Si haces spam, es Google quien te castiga. Si lo haces bien, Google se da cuenta instantáneamente.

Ciertamente, es la red social con más caché, aquella con un público más selecto y sofisticado, entre otras cosas porque hay que hacer un curso intensivo de tres meses para enterarse de cómo funciona, pero no entra dentro del ámbito de este libro su utilización.
 
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